Descentrando el arte
mayo 23, 2009 at 5:16 pm Deja un comentario
Hace unos años no hubiera ni soñado con que hubiera galerías de arte en mi barrio berlinés, ni serias ni underground. Pero mire usted por dónde que ahora tenemos de las dos. Será que Berlín Mitte se va llenando poco a poco y desplaza hacia este histórico barrio de inmigrantes y trabajadores a figuras insospechadas.
La primera sorpresa que nos llevamos fue cuando se instaló a la vuelta de la esquina la galería Max Hetzler en la antigua fábrica de bombillas Osram. Allí exponen artistas de renombre y se ve llegar a visitantes del Sur de Alemania y hasta de Londres con el objetivo de observar con detenimiento las obras, tal vez de comprar alguna, o de contactar al galerista, que no sólo de contactos vive el arte, pero también.
Sin embargo, cuando me paseo cámara en mano por la galería, mi mirada se aparta de la centralidad de las obras y se dirige a los márgenes. Tengo que confesar que normalmente me gusta más la galería que los cuadros y las instalaciones, y no por falta de calidad de lo que se presenta, al contrario. Es precisamente la simultaneidad en la arquitectura de lo que era la fábrica y lo que ha llegado con la galería lo que me hace volver cada cierto tiempo.
Los restos de lo anterior se van cubriendo poco a poco con lo nuevo y cada vez me obligan a buscar más en los rincones para escapar del arte comprable y vendible encontrando los microespacios que son sorprendentes de por sí.
Como espectadora activa, compongo mi propia exposición de miradas, entre el techo y el suelo, con fragmentos de paredes, captando la erosión del espacio en el tiempo y acercándome a lo que olvida el crítico. Mi mirada está cargada de historias y nostalgias como buena habitante de este barrio.
Los márgenes me permiten recomponer imágenes y no ver sólo los cuadros e instalaciones de tal señor que se presentan maravillosamente bien. Encuentro el arte en rincones anónimos. Lo documento, lo visualizo, porque con el tiempo vendrán más compradores, y lo que era un techo informal se convertirá tal vez en una superficie blanca, neutra. Seguramente también alguien se dé cuenta de que el arte para apagar incendios se había colado en una exposición más armónica. ¿Y qué miradas atraerá entonces un arte sin márgenes?
Para quienes tengan interés en la galería Max Hetzler:
Las imágenes de esta página son de la AGENCIA TESS
Entrada archivada en:Crítica. Etiquetas:arte en los márgenes.



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